jueves, 24 de abril de 2014



Me huelen los dedos a tabaco. A concierto. A cama vacía. A cigarro en otra boca (que no es la tuya). A despedida. A nostalgia y a novedad. A extraños metiéndose mano. Y a mis manos, metiéndose al fondo. A sábado. A rutina. A sorpresa. A lluvia. A aceras mojadas y a bragas secas. A costumbre. A ojos tristes y labios húmedos. A tabaco de liar, y a líos en cualquier barra. A bar. A cerveza. A espuma. A vasos medio llenos (de medias lunas). A cenizas sin fuego. A noche y a no querer que llegue el día. A pintalabios. A rimmel y a corrido. A ojos sin vistas. A vistas sin mar. A mares de lágrimas. A lágrimas. Dulces.

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