jueves, 19 de junio de 2014

01:58




A lo mejor debería empezar a preguntarme por qué no soy la chica a la que le cogerías la mano en un paso de cebra, la que presentarías a tus padres, la que te follarías en cualquier portal y cuidarías cada mañana en tu cocina. A la que prepararías lo único que sabes cocinar. La chica de la que hablarías a tus amigos y les dirías lo increíble que es. Aquella a la que mirarías como si fuera una niña, y amarías como a una mujer. Esa chica que te hace dudar de todo, porque ella es lo único que tienes claro. 








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